Península Mitre: Naciones Unidas destacó un humedal argentino como uno de los más importantes del mundo

Medio Ambiente 08 de octubre de 2020 Por Franco Centurión
Con una extensión de tan solo 2400 km2 las turberas de Península Mitre en la provincia de Tierra del Fuego representan el punto de mayor captura de carbono de toda Argentina.
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Por esto y por también por su excepcional biodiversidad y su estado prístino este ecosistema fue destacado como parte de la campaña "Feroz por la Vida", el Programa para el Ambiente de las Naciones Unidas (UNEP por sus siglas en inglés) junto con otros nueve alrededor del mundo.

Las turberas cubren el 3% de la superficie del planeta y almacenan dos veces más carbono que todos los bosques del mundo. En la Argentina, Península Mitre representa aproximadamente el 84,4% de los turbales de todo el país y es el punto de mayor captura de carbono gracias a su gran extensión y la profundidad y la predominancia de la especie vegetal Astelia pumila, que absorbe cuatro veces más carbono que otras especies. Esto es clave, porque, según la UNEP, si bien todos los ecosistemas de turberas tienen características similares, no todos los tipos de turba captan la misma cantidad de carbono.

Las turberas brindan servicios ecosistémicos claves en la mitigación y adaptación al cambio climático por su capacidad de capturar carbono. La UNEP considera la protección y restauración de ecosistemas como una herramienta concreta que podría colaborar a mitigar la curva del calentamiento global hacia 2030.

"Todo en la naturaleza está conectado. La crisis climática es un problema que enfrentamos como humanidad y como planeta. Y como tal, tiene que ser abordado de manera integral. Los ecosistemas son la prueba más clara del equilibrio dinámico en el que vivimos y por eso las soluciones tienen que tener este enfoque", dice Enrique Maurtua Konstantinidis, asesor de política climática en Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

¿Qué significa que sean aspiradoras de carbono?
El carbono es parte fundamental de la materia orgánica que es sintetizada por las plantas, que toman el dióxido de carbono y lo fijan como materia orgánica. Ese carbono que se fija en casi todas las plantas, se descompone cuando la planta muere y el carbono vuelve a la atmósfera. Sin embargo, este ciclo es distinto con las plantas de las turberas dado que estas no se descomponen y almacenan de manera indefinida carbono en ellas. De esta forma con el correr de los años las turberas acumulan materia orgánica y crecen de manera indefinida. 

Sin embargo, si las turberas son dañadas o destruidas, devuelven el carbono a la atmósfera generando un impacto ambiental negativo que incluye no solo el proceso de liberación de gases de efecto invernadero, sino que también pone en peligro la biodiversidad asociada a este humedal, se contaminan las aguas y se degrada la suelo aumentando el riesgo de inundaciones, incendios y sequías.

Según un estudio realizado por National Geographic Society, se estima que las turberas de Península Mitre llevan almacenadas hasta la actualidad 315 millones de toneladas métricas de carbono, es decir el equivalente a tres años de las emisiones gases de efecto invernadero del país. Por eso, es fundamental que estén protegidas.

A su vez hay otro motivo por el cual urge su conservación: las turberas crecen muy lento y tardan mucho en recuperarse una vez que son alteradas. Según la UNEP, las de Península Mitre empezaron a formarse hace 18.000 años, durante la Edad del Hielo.

La necesidad de proteger el área
Desde hace 30 años que existen en Tierra del Fuego distintas acciones para proteger este ecosistema tan especial tanto por su diversidad biológica, como por los servicios ecosistémicos que brinda. Sin embargo, pese a la presentación de varios proyectos aún no se declaró área protegida a Península Mitre. A principios de septiembre comenzó a debatir una vez más un proyecto de ley para lograr que sea declarada área protegida. Esta es la décima oportunidad en la que se presenta un proyecto con esta intención.

Ante la falta de respuestas, Julián y Joaquín Azulay, dos hermanos surfistas, también conocidos como Gauchos del Mar, junto con otras organizaciones ambientalistas lanzaron una petición en Change.org que ya cuenta casi con 100.000 firmas, para reclamar que la península sea declarada Área Natural Protegida.

Fuente: La Nación

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