
El enojo que intoxica
Franco Centurión
El enojo a la larga intoxica, nos vuelve autodestructivos y destructores.
Los especialistas dicen que detrás de los enojos frecuentes, se encuentra la soberbia y que detrás de la soberbia y el narcisismo se encuentra la inseguridad y la baja autoestima. Posiblemente de aquel niño interior asustado que sigue respondiendo con rabia ante lo que no le agrada.
Conciliar, dialogar, escuchar, ser escuchado, comprender, pero sobre todo destrabar eso que nos enoja aliviará muchísimo la mochila y mágicamente nos hará mejores personas con nuestro entorno.
Estar enojados no nos deja brillar, es una bomba que implosiona en nuestro interior, no nos deja ser como quisiéramos, no nos deja disfrutar de los momentos que no vuelven.
Pienso que una de las claves es tener receptividad y aprender a conocernos a nosotros mismos., entender nuestros mecanismos de defensa, entender por qué nos enojamos, qué otro enojo tenemos por detrás, conocernos a nosotros mismos debería ser la profesión más importante de nuestra vida ya que nos ayudaría a vivir en plenitud y armonía a entablar vínculos verdaderos. Merecemos ser felices, merecemos perdonar y ser perdonados, merecemos aprender que resolver los enojos nos abrirá las puertas a un cambio indispensable para nuestra evolución interior.
Fuente: María Silvia Vella. Lic. en Psicología. Psicóloga social, Técnica en Violencia de Género y Coach Ontológico.









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