40 años de la Alianza Cristiana Evangélica: “Hay una sola Argentina y rogamos la bendición de Dios para ella”

Opinión 04 de septiembre de 2022 Por Franco Centurión
Más del 15% de los argentinos son cristianos evangélicos. Dentro de esa comunidad, ACIERA, con su identidad interdenominacional, ha sumado un consenso mayoritario en el país
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La Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA) nace en 1982, cuando apenas se vislumbraba el despertar de la democracia. Surge como fruto del encuentro de voluntades a favor de la unidad de numerosas iglesias evangélicas, y ante la necesidad de representarlas ante las autoridades gubernamentales y de la sociedad civil.

A lo largo de los años, ACIERA fue sumando un consenso mayoritario en el país, a fuerza de su identidad interdenominacional y de la inclusión del movimiento de iglesias independientes del más amplio espectro, bautistas, pentecostales y de los más diversos trasfondos socioculturales, las cuales hallaron en esta institución un lugar de representatividad y unión fraternal.

 
El pueblo evangélico fue creciendo, como lo describen los estudios del CONICET de los últimos años, y hoy se reportan más del 15% de los ciudadanos argentinos como cristianos evangélicos.

ACIERA es un consenso amplio, mayoritario, diverso, transversal. Como alianza posee una estructura nacional con delegados provinciales en los 24 distritos, a la vez que cuenta con representantes zonales y regionales para vincular a las iglesias evangélicas aliadas en todo el país. Como Federación nuclea a más de 15.000 congregaciones y comunidades de fe.

Este organismo desarrolla una importante labor articulando la tarea social, educativa y de fortalecimiento comunitario. Promueve programas de prevención y asistencia de las adicciones, de reinserción social y laboral, trabaja por los derechos de la niñez y adolescencia, y la dignidad de la mujer. Además, lleva a cabo una intensa tarea en temas de bioética, violencia, trata y abuso, incluyendo una red de profesionales de la salud mental y del derecho. La cooperación pastoral, la extensión misionera, y el apoyo a la nueva generación de jóvenes líderes en el contexto social y cultural, son una parte clave de su misión institucional.

También como institución colaborativa trabajamos en armonía junto a otras federaciones evangélicas hermanas, y asimismo con los consejos pastorales del país. A nivel internacional, forma parte de la Alianza Evangélica Latina (AEL) y de la Alianza Evangélica Mundial (WEA). Esto nos une de manera fraterna y colaborativa con cientos de miles de iglesias y organizaciones evangélicas y protestantes en todo el mundo.

Nuestra identidad consiste en ser instrumentos para la cooperación y el desarrollo de la misión que tenemos como pueblo de Dios en el país. Las miles de iglesias a lo largo y ancho de Argentina se esfuerzan para ayudar al que no tiene recursos y necesita satisfacer sus necesidades primarias. Entre los adictos y sus familias que sufren. En catástrofes naturales. En situaciones de guerra. Con las madres del dolor. Con las víctimas de violencia, trata de personas, madres solteras, mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad. En las cárceles. Con las víctimas y los victimarios. Trabajando por la justicia y la verdad, defendiendo la vida desde la concepción hasta su final, siendo instrumentos de paz en un mundo dividido, e intentando vivir la fe en humildad, integridad y sencillez en la sociedad.

Estamos inmensamente agradecidos a Dios por su fidelidad durante estos 40 años de vida como institución, y anhelamos profundamente continuar llevando la paz de Dios a todos los rincones de la sociedad.

En estos días de crispación social, de agresiones verbales y físicas, de falta de diálogo, somos llamados a pacificar, a unirnos como hermanos de una misma tierra. Proponemos el camino de los puentes y de la paz. El camino del desarrollo humano y del respeto de los derechos de todos. El camino de la justicia y de la valoración de las instituciones. El de la fe, del esfuerzo y la dedicación para crecer. 

Hay una sola Argentina y rogamos la bendición de Dios para ella. Alzamos nuestros ojos al cielo con esperanza. El mismo Dios que nos trajo hasta aquí, nos llevará a lograr grandes sueños para nuestra nación.

Fuente: Infobae

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