
Si Messi sonríe, todos nos ilusionamos
Franco Centurión


Viene lo que más nos gusta. Lo que esperamos permanentemente cada cuatro años -tres y medio, esta vez-. Este martes nos quedó algo claro: si Lionel Messi sonríe, todos nos ilusionamos.
A una semana del debut por los puntos contra Argelia, la Selección Argentina calentó motores. Fue de menor a mayor en ambos partidos y de a ratos expuso su tremenda jerarquía.
Esta noche en Alabama, los suplentes fueron erosionando a Islandia y los titulares se aprovecharon para el 3-0, con destellos de un Messi enchufado y la paz de que todos terminaron sanos.
Llega el Mundial. La mayoría ya sabe lo que es jugarlo y ganarlo. Esta es una presión distinta, la de defender, pero con la seguridad de que ya lo hicieron bien y pueden repetirlo. Ahí está hoy la fortaleza del equipo argentino.
Si todos están bien, serán diez titulares los que se repetirán de la final contra Francia, salvo por Ángel Di María. ¿Algo bueno o malo? Si encajan los que se sumaron, como parece, está claro que es un punto de partida positivo.





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