Un milagro merecido

Opinión 26 de mayo de 2021 Por Franco Centurión
River sufrió el partido en el Monumental y se notó que muchos no estaban en condiciones de jugar: Fue 1-3 con Flu y clasificación por la gesta de la semana pasada.
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Cada día vale más el milagro contra Independiente Santa Fe, con Enzo Pérez al arco y sin suplentes. Ese triunfo mágico de hace una semana, terminó siendo decisivo para conseguir una clasificación a octavos contra el Covid-19, contra la Conmebol y contra todos los que estaban esperando que nos quedáramos afuera ahora, ya, lo antes posible.

River no merecía quedar afuera, pero a veces puede pasar. Está clarísimo que el equipo no estaba en condiciones medianamente razonables de competir, que muchos jugadores llegaron con lo justo para salir a la cancha, pero sin la fortaleza que requiere un compromiso internacional. Una cosa es salir del coronavirus y otra muy distinta es ser competitivos.

 
Esta situación, básica y elemental, no es comprendida por gente que no quiere entender, en su afán por decir que River juega contra todos equipos impresentables y que es candidato a ganar todos los partidos, incluso sin arquero y sin suplentes, con la única idea de tirarle sal, de mufar, de bajarle el precio a todo lo que hagamos. Hace una semana se la pasaron diciendo que Independiente Santa Fe era un desastre, que no había pateado al arco, incluso dijeron que había ido al bombo, una cosa pocas veces vista la desesperación que se muestra frente a micrófonos pintados de azul y oro. Ahora resulta que Junior, que venía jugando muy bien, no le pudo ganar a ese mismo equipo y eso posibilitó la clasificación de River. ¿Ahora qué van a decir?

La realidad es que River no hizo un buen partido, con toda lógica. Un equipo remendado, con muchos jugadores recién recuperados del Covid-19 y que mostraron en la cancha que no estaban del todo recuperados. El ritmo de juego fue más bajo que el habitual, cuestión que queda evidenciada cuando a un equipo le cuesta recuperar el orden porque esos cinco metros para acá o para allá que hay que hacer para acomodarse parecen mil cuando las piernas no quieren más.

Fred, que tiene más años que la injusticia, pero también bastante calidad, se hizo un festín aprovechando espacios y luego fue embocarla. Otra vez nos tocó remarla porque pasó lo que nos pasa habitualmente: nos erramos un gol abajo del arco y Jorge Carrascal, en la única acción que justificó su permanencia en la institución, desequilibró y metió un bombazo que rompió el palo.

Lo de Carrascal es muy especial. No hay muchos jugadores con su talento. Tampoco hay jugadores que entiendan tan poco del juego y sus momentos. Es un caso que solo podemos dejar en manos del Muñeco y aceptar que hará lo mejor, como tantas veces hizo con otros jugadores a quienes no entendíamos.

Ahora hay que poner el cuerpo y la mente a descansar porque es muy grande el desgaste que viene sufriendo River, de todos lados. Hoy es momento de parar la pelota y pensar en lo que viene. Así como estamos nos va a costar mucho, porque está claro que fuimos exitosos a nivel internacional cuando teníamos equipo para ganar por dos goles. Ahora no tenemos resto como para sobreponernos a fallos arbitrales en contra, como viene ocurriendo en todos los frentes, todos los partidos.

El temor es que el desgaste que viene sufriendo el equipo le haya quemado la cabeza, porque partido a partido vemos cómo los árbitros cobran todo en contra y ya no hay ni protestas de los jugadores ni rebeldía, mientras cada roce es exagerado por rivales, con gritos desde el banco y hasta desde los palcos dirigenciales, ante la pasividad que resulta exasperante de todo el mundo River.

Ojalá podamos construir en los próximos días un equipo que vuelva a convertir en leyenda esta milagrosa clasificación. Va a depender de nosotros, en un contexto hostil. Necesitamos incorporar jerarquía y frescura, porque es evidente el desgaste en muchos jugadores. Descansar las gambas y sobre todo la cabeza para recuperar la energía que nos distingue y que necesitamos para competir al máximo nivel.

Corresponde felicitar el esfuerzo, el compromiso y la entrega de los jugadores. Es emocionante cómo se entregan por la camiseta. El destino nos hizo un guiño para seguir en la Copa, justo el día del cumple 120.

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